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ARISTÓTELES |
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1- Completa las frases de la siguiente explicación sobre la sustancia (primera y segunda) y el accidente: Aristóteles llama a todo ente determinado que, a diferencia del , no puede ser propiedad ni puede ser predicado de otro ente; no necesita unirse a otro ente para existir, mientras que necesita unirse a una sustancia. Esta sustancia no predicable es la sustancia (sentido ontológico), que es lo individual y singular y el modo fundamental de ser. La sustancia (sentido lógico) es la que se considera como predicable (la sustancia en tanto que universal). Sirva como ejemplo una casa: preguntamos ¿qué es?, contestamos: "esto es una casa". A ambas cosas ("esto"y "casa") llama Aristóteles , pero a lo primero ("esto") lo llama sustancia , mientras que a lo segundo lo llama sustancia . 2- Lee el siguiente texto de Tomás de Aquino (1225-1274) y contesta a las preguntas: «La existencia de Dios puede demostrarse de cinco maneras. La primera y más evidente prueba es la que se deduce del movimiento; porque es cierto, y consta por la experiencia, que en este mundo hay cosas que se mueven. Pero todo lo que se mueve recibe el movimiento de otro; porque ningún ser puede moverse sino en tanto que tiene poder para aquello hacia lo cual es movido. Una cosa no mueve a otra sino en cuanto existe en acto, porque mover no es otra cosa que hacer pasar un ser de la potencia al acto; y un ser no puede pasar de aquélla a éste sino por medio de otro, que está en acto. Así es como lo cálido en acto, cual es el fuego, hace que el leño, que es cálido en potencia, sea cálido en acto, y por esto lo mueve y lo modifica. Más no es posible que el mismo ser esté a la vez en acto y en potencia, en el mismo sentido, sino bajo conceptos diferentes; porque lo que es cálido en acto, no puede serlo al mismo tiempo en potencia, y sí frío simultáneamente en potencia. Por consiguiente, es imposible que el mismo ser mueva y sea movido en el mismo concepto y del mismo modo, o que el se mueva a sí mismo; y por lo tanto, es necesario que todo lo que se mueve sea movido por otro. Si, pues, el que da el movimiento él mismo está en movimiento, es preciso que lo reciba de otro, y éste de otro; pero en esto no puede continuarse hasta lo infinito, porque en este caso no habría algún primer motor, y por consecuencia tampoco habría algo que moviese a otro; porque los segundo motores no mueven sino en cuanto son movidos por un primero. Así, un bastón no mueve sino cuando le mueve la mano que se sirve de él. Por consiguiente, es preciso remontarse a un primer motor, que no sea movido por otro, y este primer motor es lo que todo el mundo llama Dios».(Suma Teológica, C. 2, a. 3)
3- «Por tanto, si cabe enunciar algo en general acerca de toda clase de alma, habría que decir que es la entelequia [acto] primera de un cuerpo natural organizado. De ahí además que no quepa preguntarse si el alma y el cuerpo son una única realidad, como no cabe hacer tal pregunta acerca de la cera y la figura y, en general, acerca de la materia de cada cosa y aquello de que es materia. Pues si bien las palabras uno y ser tienen múltiples acepciones, la entelequia lo es en su sentido más primordial». (Acerca del alma, II, 1, 412b)
4- «Decir que la felicidad es lo mejor parece ser algo unánimemente reconocido, pero, con todo, es deseable exponer aún con más claridad lo que es. Acaso se conseguiría esto, si se lograra captar la función del hombre. En efecto, como en el caso de un flautista, de un escultor y de todo artesano, y en general de los que realizan alguna función o actividad parece que lo bueno y el bien están en la función, así también ocurre, sin duda, en el caso del hombre, si hay alguna función que le es propia. ¿Acaso existen funciones y actividades propias del carpintero, del zapatero, pero ninguna del hombre, sino que éste es por naturaleza inactivo? ¿O no es mejor admitir que así como parece que hay alguna función propia del ojo y de la mano y del pie, y en general de cada uno de los miembros, así también pertenecería al hombre alguna función aparte de éstas? ¿Y cuál, precisamente, será esta función?» (Ética a Nicómaco, L. I 7, 1097b 21-35)
5- «Resulta que el bien del hombre es una actividad del alma de acuerdo con la virtud, y si las virtudes son varias, de acuerdo con la mejor y más perfecta, y además en una vida entera. Porque una golondrina no hace verano, ni un solo día, y así tampoco ni un solo día ni un instante <bastan> para hacer venturoso y feliz». (L. I 7, 1098a 16-20)
6- «Se ha de notar, pues, que toda virtud lleva a término la buena disposición de aquello de lo cual es virtud y hace que realice bien su función; por ejemplo, la virtud del ojo hace bueno el ojo y su función (pues vemos bien por la virtud del ojo); igualmente, la virtud del caballo hace bueno el caballo y útil para correr, para llevar el jinete y para hacer frente a los enemigos. Si esto es así en todos los casos, la virtud del hombre será también el modo de ser [disposición, hábito] por el cual el hombre se hace bueno y por el cual realiza bien su función propia». (L. II 6, 1106a 15-24)
7- «Si
la actividad de la mente, que es contemplativa, parece ser superior en
seriedad, y no aspira a otro fin que a sí misma y a tener su propio
placer, entonces la autarquía, el ocio y la ausencia de fatiga,
humanamente posibles, y todas las demás cosas que se atribuyen
al hombre dichoso, parecen existir, evidentemente, en esta actividad.
Ésta, entonces, será la perfecta felicidad del hombre, si
ocupa todo el espacio de su vida, porque ninguno de los atributos de la
felicidad es incompleto.
8- «Tanto la virtud como el vicio están en nuestro poder. En efecto, siempre que está en nuestro poder el hacer, lo está también el no hacer, y siempre que está en nuestro poder el no, lo está el sí, de modo que si está en nuestro poder el obrar cuando es bello, lo estará también cuando es vergonzoso, y si está en nuestro poder el no obrar cuando es bello, lo estará, asimismo, para obrar cuando es vergonzoso. Y si está en nuestro poder hacer lo bello y lo vergonzoso e, igualmente, el no hacerlo, y en esto radica el ser buenos o malos, estará en nuestro poder el ser virtuosos o viciosos. Decir que nadie es voluntariamente malvado ni venturoso sin querer, parece en parte falso y en parte verdadero: en efecto, nadie es venturoso sin querer, pero la perversidad es algo voluntario». (L. III 5, 1113b 7-18)
9- De las siguientes afirmaciones en torno a la ética aristotélica, señala las verdaderas:
Los seres humanos, como todas las demás especies, tienen una naturaleza
específica y esa naturaleza específica es tal que tiene
ciertos propósitos o fines; ya que la felicidad y el bien están
en relación con el cumplimiento de esos fines propios de cada especie,
podemos afirmar que lo que proporciona la felicidad es común a
todas los seres vivos. |